Radiografías

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Las radiografías dentales son una útil herramienta que ayudan al dentista a detectar daños y enfermedades no visibles durante un examen dental regular. La frecuencia con la que se deben tomar radiografías dentales depende de su salud bucal actual, su edad, su riesgo para la enfermedad y los posibles signos y síntomas de enfermedades bucales. Por ejemplo, los niños podrán necesitar radiografías más a menudo porque sus dientes y mandíbulas continúan desarrollándose y sus dientes tienen más probabilidades de verse afectados por la caries que los de los adultos. El dentista revisará su historial, examinará su boca y decidirá si necesita radiografías.

Si se trata de un nuevo paciente, el dentista podrá recomendar radiografías para determinar la situación actual de su salud bucal y ayudar a identificar los cambios que pueden producirse más tarde. Quizá sean necesarias nuevas radiografías para ayudar a su dentista a detectar caries nuevas, determinar el estado de sus encías o evaluar el crecimiento y desarrollo de sus dientes. Si el dentista previo dispone de radiografías suyas, el nuevo podría pedirle las copias. Pida a ambos dentistas que le ayudan con la transmisión de sus radiografías. 


Los exámenes con radiografías dentales son seguros; sin embargo, exigen un nivel muy bajo de exposición a la radiación, lo que hace que el riesgo de posibles efectos nocivos sea muy pequeño.

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